» Un pequeño paraíso escondido en la Costa Brava

Tras la inesperada muerte de su esposa, un doctor y aristócrata noucentista decidió crear, inspirándose en los paisajes de Villa Medici y Villa Borghese y como homenaje a su difunta esposa, los jardines de Santa Clotilde.  De esta forma,  gracias a esta bonita muestra de amor, Lloret de Mar esconde, en lo alto de un acantilado sobre el Mediterráneo, uno de los jardines más espectaculares de toda Catalunya.
Tanto es así que el reputado escritor Josep Pla, que fue uno de los más literatura realizó sobre la Costa Brava, afirmó que la escalinata del Jardín de Santa Clotilde “producía una impresión imborrable y uno de los momentos más bellos de toda la costa”.

La construcción se mantuvo durante años, y no fue hasta el final de la Guerra Civil cuando todo el proyecto pudo darse por terminado. Durante todo este periodo, sucedieron múltiples sucesos históricos, pero ninguno tan importante como la muerte, en 1927, de Clotilde Rocamora, la eesposa Marqués de Roviralta, a la que dedicaría póstumamente el nombre de los jardines.

Abiertos al público desde el año 1997, los Jardines de Santa Clotilde son una evidencia del gusto, distinguido y delicado, que predominava entre  la aristocracia noucentista de principios de siglo XX,  la cual alumbró uno de los periodos culturales más interesantes de Catalunya.

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